SANTÍSIMA TRINIDAD 2023

Hoy domingo de la Santísima Trinidad. Quizá cuando nos hablan de esta verdad de fe, podemos pensar que es muy elevado para nosotros, que es “demasiado teológico” como para comprenderlo bien. Sí, es un dogma que hay que creer, la percepción de Dios más ajustada a la razón, nos han dicho que es esencial a nuestra fe, la raíz de todo lo demás, pero se nos hace un poco “formal” o lejano, y tenemos cierta tendencia a dejar eso para los estudiosos. Sin embargo, no es algo que sobrepase nuestra mente y ya está… Es un misterio que puede estar velado a nuestra comprensión, pero no deja de ser un misterio de amor que ha de traspasarnos el corazón. Dios que brilla en mí para que mire a ese Dios inmenso, omnipotente y, al mismo tiempo, tierno y misericordioso.

En esa joya que sostiene a la Iglesia, la Eucaristía, hay una huella indeleble que nos habla a cada momento de esto: de un Dios que nos ama y que quiere hacernos partícipes de su intimidad. Al principio de la celebración de la santa Misa lo primero que hace el sacerdote, después de besar el altar es la señal de la cruz: “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, e inmediatamente después, de ordinario, se suele decir, dirigiéndose al pueblo: “la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo, esté con todos vosotros”. Desde el inicio hacemos una profesión de fe reconociendo a Dios Uno y Trino. Dios amor. Podríamos decir que es una manera muy concreta de meterse en ese santuario de la intimidad con Dios. Dios que no es lejanía, Dios que se ha acercado a nosotros para introducirnos en las delicias de su amor.

Jesús, Hijo de Dios vivo, ha venido a la tierra precisamente para revelarnos ese misterio de la condescendencia de Dios con los hombres. Viene a salvarnos de todo lo negativo que pesa sobre el hombre. Viene a restaurar en nosotros todo aquello que nos hizo perder el pecado. Ante la soberbia de un hombre que duda de su creador y quiere echarle un pulso, Jesús, el hombre nuevo, va a devolvernos esa imagen perdida. Quiere tomarnos de la mano y descubrirnos a “Dios por dentro”.

1. Dios que es Padre amoroso y lleno de misericordia. Quizá tenemos la imagen de ese Dios del Antiguo Testamento que resulta terrible, que es tronante y da miedo mirarlo. Ese Dios que le da a Moisés los Diez Mandamientos para “dejar las cosas claras” y tener a su pueblo bien agarrado para que no se desmande. Pero no es así: ya desde entonces Dios se nos muestra como misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad, que tiende la mano a su Pueblo cada vez que se aleja de Él para hacerlo volver a su Corazón amante. Es un Dios perdonador que tiene “entrañas de misericordia”.

2. Dios que es el Hijo que se acerca a nosotros. En la plenitud de los tiempos, el Hijo obedece a ese Padre cercano y perdonador: se hace hombre. Dios ya no nos envía a intermediarios, a hombres que hablan en su nombre, nos envía a su propio Hijo que nos va a devolver todo lo perdido para nos dejemos llenar y acompañar de Él. Maestro de humanidad para nosotros, nos muestra un camino para que nuestra vida sea plena, nos ama hasta dar su vida por nosotros y hace que desde su Corazón abierto en la Cruz por el soldado, surja la Iglesia, la gran familia de los hijos de Dios.

3. Dios Espíritu Santo, Señor y Dador de vida. ¡Cuánto nos cuesta comprender el mensaje del Amor de Dios operativo en nosotros! ¿Cómo podríamos comprender su hondura? Necesitamos una renovación de nuestra mente para pensar con los pensamientos de Dios, para sentir con los sentimientos de Dios y eso es obra del Espíritu Santo, que nos va haciendo entender todas las cosas. Es Él quien nos descubre los caminos de la santidad para vivir de Dios y en Dios. Nos enseña a rezar, a vivir con expectativas de esperanza, a sostenernos en esa confianza plena en un Dios amante.

Hoy le pedimos a Nuestra Madre la Virgen que sea también en esto intercesora. Ella, que supo guardar en su corazón tantas confidencias divinas, nos puede introducir en ese Santuario que es Dios en su interioridad.

María, que es Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo, desde ese otro Santuario que es la Trinidad de la tierra: Jesús, José y María, nos lleva a esa Trinidad del cielo. Madre Nuestra, tú que reuniste a los apóstoles para que esperaran al Espíritu Santo, dile de nuestra parte que brille en nuestra mente y ponga fuego en nuestro corazón para que ese Dios cercano, grande, bueno, lleno de misericordia y majestad, nos llene y dé luz para la vida.

Lecturas y homilía. Solemnidad de la Santísima Trinidad. Ciclo A.
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