C/ Nardo 44 28109 Alcobendas – Madrid

VIERNES SANTO

VIERNES SANTO EN LA PASIÓN DEL SEÑOR 2026

Cuando en el año 1981 el Papa San Juan Pablo II sufrió un atentado que casi le cuesta la vida, el mundo se estremeció. Pudo contemplar la figura vestida de blanco de un hombre de Dios manchada de sangre. Y flotaron en en el aire tantas preguntas…

Muchas veces parece que el mal se mostrara en estado puro, para asestarnos un golpe seco que nos hiela el alma. Ante eso, nos sentimos tan desprotegidos, tan débiles… Y, sin embargo, Cristo, el Señor, ante el mal, ante el pecado, ante lo que deja al hombre desconcertado y sufriendo, a veces sin explicación alguna, ha querido abordarlo por la directa: asumiéndolo Él mismo. Y lo ha hecho, no solo para darnos ejemplo de cómo encajar todo esto, sino porque el amor que nos tiene quiere salvarnos de esa oscuridad. Y se ofrece como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Sus heridas nos han curado, dirá Isaías y repetirá San Pedro. Sí. Necesitamos ser sanados en cuerpo y alma.

1. Señor ¡que no entiendo nada! Viene a mi mente y a mi corazón, hasta llegar también a mis labios un grito sordo y desgarrador al mismo tiempo: ¿Por qué todo esto? ¿Dónde está Dios? ¿Por qué no hace algo? Si eres Dios ¿por qué te muestras ausente, insensible? ¿Todo es nada y vacío? ¿Te has olvidado de nosotros? ¿Dónde está tu amor, tu compasión, tu misericordia…? Es el gran escándalo que parece que diera permiso para borrarse de la fe, para sepultar la esperanza, para dudar de que el amor pueda existir. Y todo se oscurece. El hombre se deja atrapar por esas heridas que nos hacemos unos a otros y, tantas veces a nosotros mismos, y luego, cuando se nos ha enfriado el corazón a base de nuestras pobrezas interiores ¿la única solución es quitarse de en medio…? ¿Lo único que nos queda es tirar por tierra ese castillo de naipes en que convertimos la vida?

2. ¿Qué puedo ver a mi alrededor? Un mundo roto, un mundo que parece que se quiere autodestruir a sí mismo. Nos empeñamos en cuidar el mundo, respetando y a veces casi adorando la creación, prestamos atención a todo, a no dejar que se contamine nada, preservando la naturaleza, que se cuide a los animales porque no pueden sufrir… ¿Está mal todo esto? No. Pero ¿y nuestra humanidad? ¿También la preservamos? Nos convertimos en lobos para nuestros nosotros mismos. Y se nos olvida que somos hermanos, que tenemos una dignidad valiosísima que nos damos nosotros, porque no hemos venido al mundo para hacer bulto, estamos hechos a imagen y semejanza de Dios y no podemos apagar esa luz, ese fuego que el Señor ha puesto en nuestro interior. El hombre no es una moneda de cambio. ¡Valemos toda la sangre de Cristo! ¡Creámoslo!

3. Hay esperanza: Dios ha venido a salvarnos. Nos pierde el horizontalismo. Si todo lo reducimos a lo de aquí abajo, nos cerraremos a ese Dios bueno que nos tiende la mano. Claro que el hombre puede hacer mucho. Pero si pretende tirarse de los pelos para no ahogarse en un mar embravecido, está abocado al fracaso, a la derrota total. No nos salva la arrogancia, no nos salva el narcisismo de creer que somos los únicos salvadores. El mal no se vence ni con la violencia, ni sacando músculo diciendo: yo soy capaz. Es eso lo que nos convierte en nuestros peores enemigos. ¿Quién nos salvará entonces? Detrás de tanta guerra, de tantos intereses ocultos, de tantos afanes por decir aquí estoy yo, y los otros que se apunten a mi bando… Se esconden complejos, heridas, soledades, ideologías que prometen para no dar nada. ¡Señor sálvanos que perecemos!

Ahogar el mal en abundancia de bien. Aprender a decir no a lo que nos hunde en el pozo de nuestros intereses tantas veces bastardos. ¡Señor y Dios mío, enséñanos a mirarte en la Cruz y ver que has cargado con toda la inmundicia del hombre para liberarlo definitivamente! Y al lado tuyo… la Madre que nos acoge como hijos queridos.

Viernes Santo. Ciclo A
Parroquia Nuestra Señora de la Moraleja
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.