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VIGILIA PASCUAL

VIGILIA PASCUAL 2026

La liturgia de la Iglesia es hermosa, quiere proponernos no solo contenido doctrinal para que nuestra mente comprenda los misterios de la fe, sino que nos los presenta de tal forma que nuestros sentidos capten la belleza de lo que se transmite. Dios que ilumina nuestra mente, pero que, al mismo tiempo, enciende nuestro corazón para que nuestra alma descanse y se alegre con la grandeza de Dios que se muestra en su intimidad, porque ama al hombre ante todo y sobre todo.

Entre dos luces: la tenue de la tarde y la del anochecer que se va mostrando, se enciende un fuego que, además de dar calor, da luz. Se hace la bendición y, con unas brasas esa luz queda prendida en el Cirio Pascual, signo de Cristo resucitado. Desde Él, con su impronta, hemos se van encendiendo las velas que quieren iluminar nuestras vidas, la vida de un mundo oscurecido. Así, se va avanzando hasta el altar. Y el alma exultante de paz y alegría, canta con gozo el pregón pascual porque hay motivos para la esperanza: Cristo ha pagado por mis culpas. Me rescata de mi pecado.

Vamos escuchando las lecturas y hacer memoria de nuestra historia de salvación. Dios no nos ha abandonado, ha ido guiándonos a lo largo de los tiempos, para que vayamos madurando en un amor que no se improvisa. Y nos lleva hasta la Verdad plena que es Cristo. Quiere iluminarnos.

La celebración avanza y entramos en la liturgia bautismal. Cuando Cristo fue bautizado en el Jordán, abrió las puertas del cielo para encaminarnos hacia la gloria. Por eso se bendice esa fuente de agua viva que nos hace iniciar el itinerario que lleva al cielo. Serán los nuevos hijos de Dios que se irán bautizando. Así se va transparentando Cristo en nuestra vida y se acoge el don del Espiritu.

Después se entra en la Liturgia eucarística que, por manos del sacerdote, hará presente a Cristo: el verdadero pan de vida ysustento del alma. Habrá dificultades, no lo podemos dudar, perola fortaleza viene de todo un Dios que no se olvida del hombre y continuamente sale a su encuentro. Y se entrega y hace que el pan y el vino, se conviertan en su Cuerpo y en su Sangre. Dios que se anonada otra vez, y se vuelve humilde alimento para que nuestra alma no muera de inanición. Es el sacrificio de la Misa que no esuna obligación sino el encuentro con Cristo que nos ha dado la vida.

Cristo vive. Ha resucitado. En los albores del día la piedra queda removida y el sepulcro vacío. Hay un sentimiento gozoso de toda la creación: Cristo ha resucitado y ya nada puede ser igual. La muerte ha sido vencida en sus mismas entrañas. ¡Cuántas cosas empiezan ya a tener sentido!

1. El mal no tiene la última palabra. El Viernes Santo se oscureció la tierra, porque Cristo moría en la Cruz y todo parecía perdido. Los suyos llenos de dolor y desaliento se habían dispersado. Un tiempo de silencio de espera. Y ahora ese mal ha quedado desarbolado y vencido. La vida se impone. La Cruz se muestra ahora como un estandarte de victoria. Hay esperanza. El bien, la belleza y la verdad tienen ahora nombre propio: Cristo el Señor, que se presenta glorioso y dador de vida.

2. Se han roto las cadenas que nos oprimían. El hombre había permanecido cautivo después del pecado original. Tocados por él caemos en el pecado personal: tantas veces la tentación seduce y engaña, y pronto nos atrapa en una cárcel sórdida, que nos roba la libertad verdadera. Elenemigo nos quiere así, vencidos por la mentira, amarrados por unos deseos que nos dejan fuera de juego, porque solo se apoyan en el egoísmo, en la envidia, en el odio, en los enfrentamientos. Y eso mata.

3. Hay restauración para caminar en gozo. La Resurrección es garantía de alegría y paz.No podemos tener miedo porque Cristo está con nosotros y nos sigue dando vida. Nuestra fortaleza ¿dónde se apoya? En una fe que confía, que sabe que todo lo negativo quedará transformado si nos fiamos de un Dios que no está enterrado, y quiere vivir en el hondón del alma de cada uno. Son las armas del resucitado que Él pone a nuestra disposición para dar vida con dimensión de eternidad.

En los Evangelios los las mujeres las que reciben la primicia de la gran noticia que renueva el mundo: la resurrección de Jesús.Pero siempre ha habido a lo largo de la Historia de la Iglesia algo lógicamente pensado y sentido: la que primero vio a Cristo resucitado fue María Santísima. Ella que lo tuvo en sus brazos muerto, ahora se goza con Él resucitado. Y nosotros con ella. Alégrate María.

Sábado Santo. Solemne Vigilia Pascual. Ciclo A
Parroquia Nuestra Señora de la Moraleja
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