El pasado 29 de junio, Solemnidad de San Pedro y San Pablo, el arzobispo electo de nuestra diócesis de Madrid, D. José Cobo Cano, recibió del Papa Francisco el palio que es propio de los arzobispos. El palio es es una faja de lana blanca hecha de dos corderos criados por las religiosas del convento romano de San Lorenzo. Luego es tejido por las religiosas benedictinas de Santa Cecilia del Trastevere. Una vez elaborados, se colocan en un cofre de plata junto al sepulcro de san Pedro, en el llamado nicho de los palios, donde se custodian durante un año, por lo que se consideran reliquias de tercer grado, por contacto. El Santo Padre los bendice y en esta solemnidad los entrega a los nuevos arzobispos de todo el mundo. Esta vez eran 32, de los cuales 4 españoles.

Después de recibirlo D. José ha asegurado que este era «un momento imponente de responsabilidad y de establecer puentes con Roma». Un acontecimiento «especial», ha señalado, y ha destacado lo que más le ha movido el corazón al ver el palio: «Tiene como dos borlas: una, la conexión con Roma y con Pedro, para que no nos vayamos cada uno por nuestro lado; y otra, la oveja perdida», porque no está hecho con lujos «y nos evoca a los perdidos, a los que no tienen a nadie». A monseñor Cobo se le impondrá el palio el próximo sábado, 8 de julio, durante la Misa de inicio de su ministerio. La ceremonia se desarrollará en la catedral de Santa María la Real de la Almudena a partir de las 11:00 horas. El nuevo arzobispo hará su profesión de fe y después se sentará en su cátedra y se iniciará su ministerio.

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